martes, 5 de septiembre de 2017

SALIDO EL TEXTO...

Luna Azul Ediciones

Escribir es una de las cosas más hermosas que pueden hacer aquellas personas que quieran transmitir una idea, un pensamiento, un sentir. Sin embargo, también debemos aprender como dijera el buen Gadamer y parafraseo: “salido el texto, muerto el autor”. Es una realidad que a veces nos cuesta reconocer que los lectores entienden otra cosa que nosotros escribimos, y, creemos fantasiosamente que ellos (los lectores) deben, tal y como se lee “deben”, leer lo que hacemos desde lo que nosotros pensamos, olvidando que ellos lo leen desde su modus vivendi con sus prejuicios y sus visiones, además, desde su contexto. 


Para muchos esto puede ser enriquecedor, pero para otros puede ser una grosería, lo cierto es que, a pesar de escribir lo que queramos escribir, los lectores siempre leerán nuestras historias desde sus historias.

Recuerdo hace poco hice una columna para X periódico de la ciudad donde radico, cada semana hago una columna para dicho lugar, en ésta, soy muy frontal, digo que el gobierno no trabaja, que son flojos, ineptos, etcétera, llevo con ellos ya un año y medio aproximadamente, y jamás, nadie, se había quejado de la forma de escribir, al contrario, hasta hace unas semanas atrás, una lectora, me pone “su columna es buena, pero yo no sería tan frontal, si yo escribiera en ella, agradecería el trabajo que hace el gobierno”, y yo con cara de what? Si vives en mi ciudad te darás cuenta que el crimen organizado está en las calles y se matan a balazos todos los días; el ejército está en las calles (es una zona de guerra la ciudad); no hay alumbrado en las colonias; las colonias están llenas de pozos; el transporte es un asco; la mafia pide cuotas (derecho de piso) a casi todos los negocios; y para ponerle una mancha más al tigre, el gobierno hace fiestas gratis; regala pan a la ciudadanía, para que ésta, no diga nada, ni se queje, pero se olvida de lo más importante, algunos están despiertos y gritan “justicia”.

Entonces, pude haberme enojado con la mujer que piensa que si soy frontal el gobierno no hará nada, o pude haber intentado entender su contexto y darme cuenta que, a ella, quedarse callada le es una buena salida, pero su estado de frustración es mayor o igual al mío, y la ventaja es que yo sí puedo sacarlo; caso segundo, agradecí la “crítica” y le dije “callar no sirvió de nada, es tiempo de gritar voz en cuello”.

Jamás evitarás que existan lectores que no entiendan qué tratas de decir, es más, habrá lectores que te lean sólo por el gusto de criticar lo que haces, de decir “es una basura, no sirve para nada, escribe horrible, etcétera”, pero ¿Y? Su frustración pueda ser esa, que tú si te animas a hacerlo, aún y que estás aprendiendo, que te animas a decir lo que sientes, vives, ves, respiras y lo plasmas en un documento, mira, la realidad es simple, los buenos escritores, escriben, escriben, escriben, leen, leen, leen, y se arriesgan, porque saben que la buena escritura está en la madurez que aprenden mientras leen-escriben.

Anímate, escribe y recuerda que no importa qué, “salido el texto, muera el autor”.

Luna Azul Ediciones