jueves, 11 de mayo de 2017

VENEZUELA: NO ENTIENDO NADA

Luna Azul Ediciones

Veo sufrimiento. Leo quejas. Escucho tiros. Siento dolor. El resto me cuesta procesarlo. Todos los días me topo con artículos, crónicas, reportajes sobre-lo-que-está-pasando-en-Venezuela. ¿Y qué está pasando? Un grupo de malandros con problemas psicológicos, que ocupan los cargos de poder, torturan a la población. ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Qué buscan? ¿Qué hay detrás de todo esto? No lo sé.


En los últimos 18 años la frase que más he oído es “por eso es que este país está así”. Me la he conseguido tanto para criticar a un motorizado comiéndose la luz, como a un adolescente sacando una chuleta en clase. En contextos tan contradictorios que si los sumo me da la sensación de que “este país está así” porque no me gusta la hallaca y paso del beisbol.

El tono jocoso con el que se pronunciaba el cliché dio lugar a uno más serio, a un semblante solmene. El mismo que inunda los rostros de quienes dan clases de moral: que si hay que marchar, que si no hay que trancar calles, que el tiempo de Dios es perfecto, que hay que presionar, que esto no tiene sentido pero lo otro sí. Demasiadas respuestas y yo todavía no preciso las preguntas. Llaman del extranjero: ¿qué está pasando? Y eso suena tan a ¿cuál es el sentido de la vida?

Veo heridos. Leo inconformidad. Escucho botas quebrando cráneos. Siento la bilis en mi garganta. Pienso en el arte. Eso. Crear para comprender, para no olvidar, para que el pasado no nos alcance en el futuro. Para darle forma y sentido a todo este berenjenal. No se me ocurre otra cosa. Buen, sí: aprender, utilizar las situaciones extremas para desarrollarme, sobrevivir para vivir. ¿Cómo? No lo sé. Fabrico respuestas. ¿Existe la verdad? No creo. Nunca lo he creído.

Bulla. Gritos. Discusiones. Gente rogando ser escuchada, gente buscando atención. Las redes sociales como un río de aguas negras que transporta pepitas de oro. Hay que saber reconocerlas. Llueve lágrimas. Y más axiomas: “por eso es que este país está así”. Críticas: “¿cómo te atreves a esto mientras sucede lo otro?” Moralistas, pasiones, sudor. Y mucha gente que habla de “la situación país” como catedráticos con décadas de experiencia. Los felicito. Y también respeto el valor de los que se atreven a cuestionar a quienes, al igual que ellos, adversan al régimen pero no lo hacen de una forma que los deje satisfechos. Supongo que todos estamos manoteando para no ahogarnos. Esa es la palabra: supongo. Por eso felicito a los que dicen tener certezas, porque yo no puedo hacer más que suponer, drenar y escribir. Es que yo no entiendo nada.
Luna Azul Ediciones