martes, 25 de abril de 2017

NO IMITES


LUNA AZUL EDICIONES

Si algo pasa con algunos escritores nuevos es que quieren imitar a sus autores favoritos, y esto resulta muy frustrante pues muchos de sus autores han picado tanta piedra que conocen el caminar de un escritor.

Me encanta lo que dijo Ray Bradbury, conocido por su obra Farenheit 451, en un simposio de escritores, que se realizó en la Universidad Point Loma Nazarene en el año 2001, cuando habló de sus autores favoritos Julio Verne, Arthur Conan Doyle y H.G. Wells: “No puedes ser ninguno de ellos. Puedes amarlos, pero no puedes vencerlos”. Y precisamente, tratar de ser alguien que no eres es lo que te llevará a la frustración y a la desesperación; aprende de ellos claro, estúdialos, lee su narrativa, su conocimiento de la lengua, pero jamás intentes ser como ellos porque el resultado será catastrófico, más si eres muy exigente contigo mismo.

Sé que parece una buena idea la imitación, ¡al cabo estoy aprendiendo! Pero no lo es, ¡HUYE de ella! Aprende de tus propias caídas, de tus propias anécdotas, de tus propios dolores, entiendo que debemos saber qué ruta caminar, y, sobre todo, qué obstáculos brincar, pero una cosa es que aprendas cuáles formas usar y otras que las imites sin entenderlas.

Cuando te vuelves un imitador dejas de ser tú, y te conviertes en una copia barata de tu autor favorito. Si te fijas, cada uno de ellos tiene su propio estilo, tú debes tener el tuyo propio, es probable que se parezcan, pero jamás serán iguales.

Conviértete en lo que te encanta sin querer ser “el que te encanta”, porque la mejor versión de ti mismo eres tú. Y posiblemente creas el dicho aquel “no hay nada nuevo debajo del sol”, y es cierto, pero lo que sí hay nuevo es tu narración, tu forma de ver la vida, tu forma de llevarla a tus lectores, tu forma de argumentar, tu forma de llevar al lector a tu mundo, eso es completamente nuevo y eso es lo que vale la pena leer; algo fresco, algo tuyo, muy tuyo.

Amar a nuestros escritores favoritos nos enseñará a ir más allá de la nariz. A mis alumnos les digo que no traten de imitar a Freud, Jung o Lacan, que sean mejores, y que tenemos la ventaja que ellos “ya no pueden crear nuevas teorías”; sin embargo, también les digo que los beban, que conozcan sus conceptos, que aprendan de ellos y que después de eso, analicen su realidad y entonces comiencen a crear sus nuevas teorías. Lo mismo pasa con el escritor, debe crear sus nuevos mundos, y entonces será tan grande o más que sus escritores favoritos.

Entonces, no pongas tu estilo en manos de otros, en la medida de lo posible evita imitar a tus amados escritores, aprende, lee, lee mucho, cuenta cuentos, escribe y que comience la aventura de Creer y Crear.

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