lunes, 20 de marzo de 2017

¿PLAGIAR O NO PLAGIAR? HE ALLÍ EL DILEMA

LUNA AZUL EDICIONES


Sin duda alguna el plagio es uno de los terrenos más peligrosos en todo lo referente al arte. Si hablamos de literatura, pintura, diseño, en toda expresión gráfica o literaria se teme a los límites del plagio. Hace un año o un poco más me encontré por primera vez con la novela de un escritor venezolano, Eduardo Liendo, cuyo argumento principal es el plagio. Sin embargo, como escritor, me he encontrado en ese dilema: ¿plagiar o no plagiar?

¿En qué momento se incurre en plagio? Sin duda que una copia exacta, literal, no deja lugar a dudas en el asunto, pero... ¿qué de la inspiración? ¿Qué de tomar algún personaje de una obra leída y transformarlo? ¿Qué de tomar el elemento de un diseño y profundizar en él para dar a luz una obra mayor?


Soy adicto a las series, en especial aquellas oscuras, cuyas tramas ofrecen laberintos interminables. Siempre estoy atento y de vez en cuando tomo nota de algún argumento, personaje, contexto, esencia. Considero que la inspiración no respeta obra ajena. He participado en antologías cuyos relatos se hacen llamar “teoficciones”, que son casi un plagio pues proponen otras versiones de relatos religiosos y de tradiciones ancestrales, se apoyan en los mitos fundantes, de manera que puede decirse que estas obras plagian tales mitos. Ahora, ¿no es acaso toda obra de arte un plagio de elementos de la realidad que rodea a su creador?
 
Lo que quiero decir hoy es que deja de temerle al plagio, consigue inspiración donde desees hacerlo, crea tu obra de arte, sin miedo a que se parezca a otra obra, es imposible una reproducción idéntica a menos que decidas calcarla. Sé libre de crear.

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