lunes, 20 de febrero de 2017

UN CONSEJO QUE NO OLVIDARÉ


LUNA AZUL EDICIONES


Mi padre tiene una forma muy grotesca de dar consejos, más bien voy a decir “rudimentaria”. Me gusta escucharlo cuando entra en plan de sabio. En realidad, ha vivido muchas experiencias, fracasos y éxitos, así que le respeto cuando se trata de consejos de vida.

A finales de los noventa yo andaba un tanto desorientado. Quería hacer de todo y no hacía nada. Comenzaba un proyecto y lo abandonaba para comenzar otro. Así perdí un año. Un día mi padre me miró y me dijo “voy a darte un consejo que jamás olvidarás”, y así fue. No lo he olvidado por la metáfora, por la figura que utilizó, y por la risa que me causó en el momento. Pero casi veinte años después, recuerdo su consejo con más seriedad, y afirmo solemnemente porque tenía toda la razón.

Sus palabras fueron: No puedes mear apuntando a distintos lugares y esperar que se haga espuma.

¿Se dan cuenta?

Pero tuvo razón, y lo he comprendido. Si quieres lograr algo verdaderamente significativo y trascendental, no puedes apuntar a todas direcciones, necesitas enfocarte en ese algo, necesitas hacer espuma.
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