miércoles, 7 de septiembre de 2016

UN PRÓLOGO

LUNA AZUL EDICIONES

COLUMNA CREYENDO Y CREANDO

Por marco Antonio Meza-Flores

Escribir un libro amerita de mucho empeño, conocimiento, compromiso y sentido de excelencia. Hoy en día cuando fácilmente puedes presentar tu libro en formato eBook en alguna plataforma de autopublicación, se hace imprescindible repasar ciertos aspectos básicos para no perder la excelencia. Luna Azul Ediciones está consciente de ello, por eso ha facilitado esta columna a cargo de Marco en la que puedes encontrar consejos que son muy específicos. En el día de hoy, nos hablará del prólogo. Antes de dejarte con el artículo de Marco queremos invitarte a conocer nuestros servicios editoriales que abarcan todo el proceso creativo y formal de la presentación de un libro. Si quieres conocerlos, presiona el siguiente botón.

Aunque a muchos no les guste, un buen prólogo puede dar el apetito necesario para que los lectores estén habidos de comerse lo que escribes.
Es conocido por algunos que muchos escritores no buscan quien prologue sus escritos, y es válido, sin embargo, desde mi experiencia siempre resulta hermoso prologar lo que uno escribe, sobre todo si se lo pides a alguien que tenga el amor por la escritura.
La idea de crear es fantástica. Como ya sabemos escribir es un arte que se desprende desde nuestras tripas y que se abalanza desde el cerebro y es necesario e indispensable saber que el corazón (nuestros sentimientos) están marcados ahí, en las letras.
El prólogo es, o debe ser, una herramienta necesaria de lo que escribimos, al menos así lo veo yo, que no es obligatorio, pero siempre le da un toque amistoso y sabio a lo que escribimos, porque resulta interesante primeramente pensar ¿quién hará el prólogo? Cuando ya tenemos la respuesta pensamos ¿por qué él o ella? Y al momento de tener la respuesta comenzamos a rezar (pedirle a Dios) que nos diga que sí, porque es fantástico que aquella persona que nosotros pensamos que es la mejor para el prólogo nos diga ¡adelante, me aviento!
El prólogo es una especie de camino que hace el prologuista para que el lector tenga las ansias de saber qué dirá el libro, es más que una "defensa de lo escrito", es escuchar a otro escritor que ha leído el libro y dice ¡debes leerlo! Es enamorar al lector a través de otro lector (el prologuista) que escribe el por qué deberías seguir tu aventura con el nuevo libro que tienes en las manos, en la computadora o en algún aparato electrónico.
En mi novela "Diario de un desahuciado" Gusmar Sosa fue el prologuista y en realidad es exquisito su prólogo, creo que fue la mejor opción de todos los que pensé que deberían hacerla, se adentró tanto en el texto que lo hizo suyo, y al hacer esto, formó un prólogo hermoso, que hasta la fecha aquí en México se sigue hablando de él.
Hacer un libro sin prólogo es (para mí, aclaro) como tener una noche bohemia sin música, un jardín desconocido no se puede deleitar sin una guía. Escribir un libro es mágico, ya lo he dicho varias veces, pero dejar que otro prologue se vuelve espiritual, aprender a desprenderte de tu texto para que otro le dé un toque que tú no tienes hará de tu libro un libro lleno de alma.
Por eso te invito a que cuando hagas tu libro, busques quién lo prologué, quien se deleite contigo, quien te acompañe por primera vez en esa aventura y le ponga, un toque maestro. ¡Adelante! tú puedes.


Marco Antonio Meza-Flores