jueves, 15 de septiembre de 2016

¿DISPUESTO A PASAR HAMBRE?

LUNA AZUL EDICIONES

COLUMNA: SENDERO DEL ÉXITO


Por Lizandro Samuel (@LizandroSamuel)

Esta semana, Lizandro nos plantea una temática muy especial, una reflexión para aquellos que fantasean con el éxito, que tienen un sueño que desean cumplir, ¿qué tanto estás comprometido con tu futuro?, ¿qué estás dispuesto a hacer? Desde Luna Azul Ediciones esperamos que esta lectura resulte inspiradora.

Compartiendo un café con Sanoja hablamos sobre Mientras escribo, de Stephen King. Conversamos sobre las rutinas de escritura del autor y lo intenso que es con su trabajo. Surgió el tema de lo mal que la pasó económicamente al principio de su carrera, con una familia recién formada y muchas cuentas por pagar. “Bueno, Lizandro, ¿y qué quieres tú? Casi todos los exitosos han tenido que pelar bolas feo”. El comentario me remitió a otro diálogo que compartimos hace meses por WhatsApp: “Cuando uno revisas las biografías de los que han triunfado, resulta que todos han pasado hambre alguna vez”. No me atrevería a ser tan tajante, pero sin duda que la momentánea crisis económica es un factor común en la historia de muchos triunfadores.

“El único medio de conservar el hombre su libertad es estar dispuesto a morir por ella”. Mis consultas en Internet indican que la frase pudiera ser de Edgar Allan Poe o de Diógenes de Sinope. La misma quizá sea el origen de ese lugar común de la narrativa de acción que indica que todo hombre debe estar dispuesto a morir. La historia está llena de personas que consolidaron sus convicciones, entre otras cosas, gracias a que morirse de hambre era para ellas un peligro ridículo frente a la posibilidad de deambular haciendo cosas aburridas o lejanas a sus intereses.

Espero que te guste pasar hambre. Así se titula uno de los capítulos de Cosas que los nietos deberían saber. En el mismo, se leen líneas como: “En serio mi caso era desesperado, porque mis opciones eran renunciar y morir, o bien focalizarme obsesivamente en mi objetivo y sacar algo positivo de esa pasión. Me había puesto mucha presión a mí mismo cuando decidí intentar algo con mi música, pero es que sentía que no tenía nada más que ofrecer. Literalmente, era lograrlo o morir”. Más adelante, agrega: “Instalé mi grabador de cuatro pistas en el armario y volví a trabajar. Siempre que no estaba en uno de los tantos empleos que odiaba, me ponía a escribir y grabar febrilmente”.

Ese “lograrlo o morir” duró tres años. Hay que tener mucha convicción y ganas de salir adelante para aguantar tres años de “trabajos que odiaba”, contar moneadas y recibir pocos indicios tangibles de un futuro prometedor.

Con el tiempo, Mark Everett se convirtió en un músico solvente, que puede dormir en hoteles cinco estrellas y llenar estadios, peleado con los estándares de la industria y negado a prostituirse. Quien ha pasado hambre y logró el éxito a su manera es capaz de negociar muchas cosas, menos su honestidad artística.

Sé de varias personas con talento y algunos intereses más o menos definidos que no se han animado a darlo todo por lo que aman debido al miedo a perder ciertas (in)comodidades. Presos de bienes que no los satisfacen, viven en una jaula que se construyeron ellos mismos y cuya llave se niegan a usar. Creer que el éxito tocará tu puerta todos los días sin mayor esfuerzo o que no habrá obstáculos que sortear es como ir a la guerra esperando no ver muertos. En las batallas, los que están dispuestos a renunciar a (casi) todo por llegar a una meta suelen ser los más peligrosos.


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