domingo, 14 de agosto de 2016

LA AGONÍA DE LA PÁGINA

LUNA AZUL EDICIONES

INQUIETUDES: CON RICHARD SABOGAL


El futuro del libro impreso es una de las inquietudes de muchos lectores, libreros, editores e incluso autores. En nuestras charlas y presentaciones de negocios, insistimos incansablemente en que el libro impreso no desaparecerá. Aunque nuestro negocio es el libro digital, estamos conscientes de que el formato físico siempre tendrá cierta supremacía. De igual manera sabemos que el formato digital del libro es un producto dentro de un mercado amplia, y es, además, una opción preferente para muchos lectores, por diversas razones. En el artículo de hoy, Richard Sabogal presenta una inquietud contextualizada en Venezuela, que podría ser un reflejo de lo que sucede en muchos países. Las ferias, los libros impresos, el negocio editorial de forma tradicional, parecen pasar por momentos de crisis. Aprovechamos para ofrecerte nuestros servicios editoriales. Si tu preferencia es publicar en formato digital, estamos dispuestos a corregir tu eBook, a diagramarlo, diseñar tu portada e incluso prepararte una serie de reseñas y notas de prensa para que puedas trabajar en tu marketing. A continuación la columna de Richard.

La primera feria del libro a la que asistí fue en 2009, en Parque del Este o como le llaman ahora: Parque Generalísimo Francisco de Miranda; fue muy buena, a mi parecer, los residentes de Caracas me dicen que en Zona Rental se hicieron unas ferias de libros increíbles, unas cosas inmensas donde iba cada celebridad y se daban cita grandes eventos, no lo sé, nunca asistí, aunque si es tan burguesa como la pintan seguro también fue clasista y muchos no tendrían cabida ahí.

Esa feria de 2009 la recorrí muchas veces, caminerías de madera sobre la vegetación, cafés, stands con gran cantidad de libros, ofertas a cinco bolívares porque eran ediciones viejas (del año pasado) y la gente solo buscaba novedades, la revista El Librero no tenia tanto espacio en las páginas para meter tantas portadas de 4 por 2,5 cm con un taquito de reseña, como quince libros por página. No te cansabas de leer  la revista y desear todos esos libros. Hoy no existe la revista (que yo sepa, era una cosa enorme, hermosa, hecha en glasé 200 gramos), y apenas salen libros.

Las ferias  se fueron opacando con los años, mientras Chávez las cuidó, estuvo bonita pero luego, con la crisis país, el mundo editorial se vino abajo y obviamente los libros sufrieron un golpe fuerte.

Nosotros como editorial alcanzamos a disfrutar los stands en las ferias, tres llevamos, dos en la Filven y una en la Feria de Caracas, este año. La Filven tiene una buena organización, considero que atrae público, al menos la de Caracas, las redes sociales son una gran herramienta y mal que bien la gente va y compra algo. La verdad no tengo mucho que criticarle a la Filven, salvo este año que la ha organizado en las ciudades en el sitio más recóndito y sin pensar en los libreros que pagan hotel, comida, traslados, en el Zulia será en Cabimas, en un lugar aislado de la humanidad, en Trujillo en Boconó, en San Cristóbal nuevamente en la Casa Steinvorth, en plena ciudad pero donde el vulgo nunca entra, le pasa de largo, solo los adeptos pasan a ver obras y eventos culturales. No entiendo esa organización en el interior haciendo ferias escondidas donde los libreros de seguro no venderán  nada. Además la Filven Caracas era para Marzo, estamos en Agosto, parece que será en Septiembre pero aun no es seguro, la de Lara la pausaron hasta noviembre por “razones presupuestarias”. Pareciera que la Filven agoniza y trata de levantarse pero no le queda sangre.

La imprenta del Estado dejó de sacar tantos libros, esas ofertas de dos bolívares donde si rebuscabas conseguías unos grandes tesoros de autores que tienen recorrido, pero también te topabas muchos bodrios, como el libro de cuentos de Mario Silva, sí, el de La hojilla, lleno de historias mal escritas y temáticas estúpidas cargadas de chavismo retorcido. Desde hace unos dos años el stand de El Perro y la Rana, el más bonito de todos, dejó de tener novedades, venden lo mismo de 2013, sacan algún libro con tendencia política y se agota en el primer fin de semana. Ya la gente no llena las cestas de supermercado que tenían para compras, llenan estantes con los enormes bloques de los libros de Biblioteca Ayacucho. Algún ingenuo espera conseguir en esa edición a Rayuela, pero solo ofrecen eso que nunca han comprado y hoy se llevan porque es lo que hay.

Participamos por primera vez en la Feria del Libro de Caracas, nos avisaron un día antes, les sobraba un stand y nos metimos en él, muy bien ubicado, en plena entrada del Parque Los Caobos, mucha gente nos visitó, junto a nosotros estaba el stand del Comic, títulos viejos y buenos, narrativa dura, la gente no quería comprar algo que costase más allá de 500 bolívares, todos los libreros se quejaron, solo los libreros con miles de ejemplares expuestos recuperaron inversión pero igual se quejaron, la feria empezó a mitad de quincena, con la crisis país la gente a mitad de quincena está pelando. No anda pendiente de gastar en libros, me pareció una mala organización que no pensaran en eso, poco les importa si vendemos o no, solo les interesa llenarse la boca ante las cámaras de que tienen tantos stand de editoriales y distribuidoras de todo el país; todos iban a comprar cosas puntuales, miraban, dejaban en visto y si les gustaba regresaban, ya la compra de libros a granel acabó, eran contadas las personas con bolsas llenas de muchos libros, como antes. Fue más habitual ver personas con cara de hambre preguntando si compraban libros y un bolsito que temblaba, ¿nervios? ¿Hambre? ¿Ansiedad? ¿Muchas tristezas acumuladas? Pero nosotros buscábamos hacer el día, qué íbamos a querer tener más libros si queríamos salir de los que exhibíamos. Mucha gente nos pidió dinero, algo para comer, vendimos muchos libros pero a 300 y 500.

¿A dónde va el negocio del libro en Venezuela? Son varios los amigos editores que desde hace mucho no les veo una novedad en sus redes, me da pena preguntar, ya sé la respuesta, no hay dinero para hacer libros, no hay quien compre libros. Yo soy uno, espero tener dinero pronto para comprar el libro de Carlos Colmenares Gil y el de Salvador Fleján, mínimo son quince mil los dos, espero que Gusmar Sosa compre el libro de The Night para que me lo preste, espero que alguien compre el libro de Tavares y me lo preste también. Las compras son selectas, la publicación de libros es cuidadosa. No podemos volvernos locos. No tenemos dinero, el palo no está para cucharas.

Lean lo amarillento de la casa, lo clásico, PDF´S y la amabilidad de los amigos, es lo que queda.

Namasté.  

Recuerda, nuestros servicios editoriales están a tu disposición, y si deseas establecer contacto con nosotros, te invitamos a darle clic al botón y preguntarnos lo que quieras:



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