jueves, 11 de agosto de 2016

APRECIACIONES DEL MISMO PANORAMA

LUNA AZUL EDICIONES

COLUMNA: SENDEROS DEL ÉXITO


Por Lizandro Samuel (@LizandroSamuel)

            Esta semana Lizandro Samuel nos llega una vez más con un tono reflexivo y de denuncia. Se necesita mucho tacto para dibujar la realidad, esa que a veces muchos prefieren ignorar. En esta columna, dedicada al Emprendimiento, te presentamos un artículo que llama a la acción, un relato con una reflexión de fondo que es excepcional: demuestra cómo el caos puede hacerse cargo de una familia, de ciudadanos, de todo, si no estamos enfocados en superar y tener una mejor condición de vida. Es por eso que en Luna Azul Ediciones ofrecemos nuestros servicios editoriales para un emprendimiento exitoso, así evitarás que las adversidades definan tu destino.

Una pareja de enamorados camina por Sabana Grande. Buhoneros compiten entre sí a ver quién grita más fuerte. Niños sin padres corren simulando una libertad que la vida les arrancó al nacer, mientras mendigos piden por inercia y amenazan por costumbre. Es sábado. Dos ríos de personas se mueven en direcciones opuestas. Chocan entre sí, apenas se esquivan. En las profundidades, en lo que no se observa, familias enteras que viven en la calle delinquen para sobrevivir. La niña desnutrida que aparenta seis años aprovecha un descuido de la vendedora y se roba un labial. Un adolescente hurga en la basura y su compinche le saca la billetera a un hombre que espera que cambie de luz para cruzar la calle. Los dos se reúnen varios metros más adelante con un primo que no supera los 14 años. Les muestra un cuchillo oxidado. Su nueva arma para ganarse el pan.

La pareja atraviesa Sabana Grande de punta a punta. Ante sus ojos, el mundo no se ve tan desagradable.

El hombre y la mujer almorzaron juntos hace varias horas. Cada quien llevó su comida en un envase. La inflación de tres dígitos de Venezuela no les permite almorzar en la calle. Si se los veía fijamente, podían divisarse corazones que explotaban como burbujas de jabón en el aire. Él comía del envase de ella y ella del de él. El pollo y la carne se convirtieron en lujos, pero el amor es un suero potente.

Desde hace meses él se siente como un espadachín ante la crisis. Como en la mejor de las historias de superhéroes, el enemigo existe para sacar a relucir los recursos del protagonista. Le aprieta la mano con fuerza a su novia, se detienen frente a una vitrina y, de ipso facto, hay precios que dejan de resultar tan desalentadores.

En las madrugadas, los pies descalzos de ella pisan pedacitos de metas quebradas. El país es una bestia que ruge y es imposible no sentirse ofendido por su aliento. Las pequeñas gotitas de sangre que quedan en sus pies la ayudan a pintar. Y si llora, cosa que sucede a veces, usa las lágrimas para cicatrizar las heridas de sus plantas. Aprieta la mano de su novio, mientras pasea por Sabana Grande. “¿Seguimos caminando?”, le pregunta. Una sonrisa le responde que sí.

En otra parte de la ciudad, en Santa Fe, un hombre respira por la boca duro y rápido. ¿En qué momento el Blue Label se volvió tan caro? Ahora está resignado a tomar esa mierda de Swing.

Se echa sobre el sofá. El 2016 pasó el ecuador y solo ha viajado fuera del país una vez. El país le complicó las cuentas: ni si quiera puede comprarle un apartamento a su hija menor, como hiciera con sus tres primeros hijos. El hombre se acaba el whisky. Se rasca una cabeza calva por estrés, como le dijo su médico. Siente que muchos ceros le caen sobre los hombros. Son cifras pesadas por insuficientes. “Qué carajo”, suspira. “Todo está jodido”, remata. Se para a revisar unos papeles. No, definitivamente no: no podrá comprarle vivienda a su niña, tendrá que dejarla alquilada en Las Mercedes.

Sometidos por el mismo país, las historias y puntos de vista se superponen. Es difícil que los colores se vean vivos si el estómago no está lleno. Cubierta esa necesidad, los sentidos procesan el mundo según las emociones. Nunca una canción suena igual para dos personas, del mismo modo en que cada palabra tiene cargas distintas en la historia de cada individuo.

Las reacciones que nos genera el mundo dependen más de nosotros que de sus realidades. Y a veces, basta que un pensamiento se reproduzca para que una pareja agredida por la inflación y la selva caraqueña vea colores en un cuadro en blanco y negro. O para que un hombre se asuste ante los dientes de un país y se olvide de que tiene un bosal y un látigo en el clóset.


Con esta reflexión culmina la entrega de hoy, si te ha gustado el relato puedes dejar tu comentario. Recuerda lo que dice Lizandro Samuel: Las reacciones que nos genera el mundo dependen más de nosotros que de sus realidades. ¿Cómo vas a reaccionar ante las dificultades en tu emprendimiento?  Si quieres potenciar tus ventas, si tienes una idea y quieres convertirla en negocio, si quieres superar las crisis, no dudes en contactarnos. Nuestros servicios editoriales están a tu disposición. 



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