domingo, 21 de agosto de 2016

A PROPÓSITO DE LA MUERTE DE REBOLLEDO, EL DE PIN, PAN, PUN

LUNA AZUL EDICIONES


COLUMNA: INQUIETUDES.

Richard Sabogal nos permite hoy detenernos en una añoranza, para así reflexionar brevemente sobre la obra de un gran escritor que detuvo el tiempo en una gran época. Aprovechamos, en esta ocasión de añoranza, para animarte a marcar tu generación con lo que haces. Busca la excelencia, persigue tus metas hasta alcanzarlas. En Luna Azul Ediciones queremos ser tus aliados. Te ofrecemos las herramientas que pueden permitir tu éxito en lo que emprendas, ya sea la escritura de un libro o el negocio de tu vida. Por eso hemos preparado una guía breve que te permitirá saber cómo hacer de tu negocio Online un éxito, y cómo vender exitosamente tu eBook si te dedicas a la autopublicación. 



Hoy se mostró en las redes, lo retuitearon, lo compartieron por Facebook, Instagram y toda red que venezolano que se respete maneja para dejar sus inquietudes, la muerte del periodista y escritor Alejandro Rebolledo, uno de los fundadores de la revista Urbe, esa que era una nota leer y los adultos contemporáneos comprábamos por entonces cada quincena al salir del liceo y nos la tripeábamos hasta el colofón.  Además, Alejandro fue un respetado columnista de El Nacional y la revista Feriado, fundadores de  la web www.loquesea.com, entre otras publicaciones y colaboraciones, esta era su labor tras bastidores, conocida por quienes están en el “medio”, pero para el mundillo literario es conocido por su novela Pin, Pun ,Pan, que no he leído, pero pululan muchas opiniones, buenas y malas y el poeta José Miguel Navas, leal amigo y envidiable lector poseedor de una biblioteca pequeña pero con lo necesario e imprescindible, me prestará con previa recomendación.

Algunos dicen que esta novela es la obra de culto de los noventa, una predecesora de Blue Label, la de Rúgeles y debemos leerla quienes añoremos la época. Que en la UCV fotocopiaban la novela como locos y tenían una materia electiva donde estudiaban la obra a fondo. Que es la puerta a muchas nuevas novelas que se escribieron después, que hasta inspiró películas. Otros la destruyen sin piedad, desde diálogos forzados, una chaborrada noventosa  que no es un coño realista pero que se siente real,  le hacen comparaciones con Blue Label,  aunque dicen que es menos peor,  es mejor que esa de los carajitos del este del este que recorren el país en su carro lleno de cerveza, unos snob, de las peores novelas de Rúgeles.

Pin, Pan, Pun intenta ser el retrato de una generación, allí hablan de Chávez, del caso Vegas, de la pobreza (la de entonces que es casi riqueza para muchos de ahora, que conocieron el verdadero significado de ser pelabola) del desespero, de los jíbaros, y hasta de Servando y Florentino, toda una época pues.

La cuestión es que este Rebolledo se las traía, es un tipo de la generación y al parecer de la misma estirpe de Carlos Flores, un periodista y escritor venezolano, que en su muro de Facebook lo despidió recordando sus momentos y dándole el mote de un personaje de la Temporada Caníbal, esto viene de un libro que Flores escribió y le publicó Debate hace algunos años, llamada, claro, Temporada Caníbal, una obra sádica, fuerte, increíble, donde un periodista de El Carabobeño se lanza a un rave en Patanemo y pasa de todo, una temporada de locos donde las mezclas de droga, cerveza y hasta comprar un salvavidas de goma de patito en medio de una nota donde hay hasta pitufos por la playa, corrió por sus páginas, historias que no parecen tan lejos de la realidad; Urbe, una revista que marcó. Se fue un grande, podrán decir cosas buenas o malas. Pero Rebolledo deja una huella con un libro que es de culto, lo alaben o destruyan, ahí radica el compromiso de ser “culto” lo aman o lo odian, peor es no ser ni conocido y morir con un obituario en un rincón de un periódico pueblerino que no circule por falta de papel.

No te he leído, pero la otra semana tu novela caerá en mis manos. Qué el sitio donde vayas sea mejor que el que dejaste Alejandro.


Namastè