martes, 5 de julio de 2016

¿QUIÉN DECIDE LOS TEMAS DE UN ESCRITOR?

LUNA AZUL EDICIONES

COLUMNA: CONSEJOS PARA ESCRITORES, DE HECTOR L. GONZALEZ

Antes de dar inicio al artículo de esta semana correspondiente a la columna del escritor venezolano Héctor L. González, el equipo de Luna Azul Ediciones quiere felicitarlo por su más reciente logro. El escritor la semana pasada firmó contrato con la editorial de El Nacional para la publicación de su próxima novela impresa. Héctor L. González también publicará una novela en formato eBook que será publicada exclusivamente bajo el sello Luna Azul Ediciones. A continuación, su artículo de hoy:

Dice el Nobel peruano, Mario Vargas Llosa, que los escritores nunca eligen los temas, que al contrario, los temas eligen al autor. Esto es relativamente cierto. Algunos escritores son capaces de generar toda una pirámide ficcional en torno a un mismo tema sin que esto implique un “desgaste” de lo expuesto. António Lobo Antunes y William Faulkner son ejemplos claros de esta premisa. En la obra del escritor portugués, la mayoría de sus novelas constituyen una radiografía de las inmisericordes escenas de las que fue testigo en la guerra colonial de Angola, donde participó como médico. Quizá por eso se puede comprender que su correspondencia, ejercida en plena guerra, constituya la base o tabla de entendimiento de toda su novelística. En el caso del norteamericano, Faulkner estructuró una compleja épica de la inhumanidad —siendo esta, precisamente, el tema constante en su narrativa— en Yoknapatawpha, un condado inexistente que representa todos los males del profundo sur estadounidense. ¿Las causas? No son importantes. Bastaría citar la obra de otros ilustres escritores como José Saramago o el chileno Roberto Bolaño, más variopintos en sus novelas, para saber que la calidad literaria no está sujeta al perfeccionamiento de las formas para desarrollar un tema. En este sentido es importante reconocer, incluso antes de sentarse frente a un computador, lo que se plantea decir en una obra determinada. El tiempo le permitirá saber, a quien se haya retado con tan difícil oficio, darse cuenta de la línea que se seguirá.

            Para muchos autores resulta más sencillo, o incluso atractivo, trabajar con aquello que se tiene más a la mano. Las coyunturas políticas, por ejemplo, repercuten tremendamente en el imaginario de los escritores. A veces estas situaciones particularmente complicadas afectan a generaciones enteras —el Boom latinoamericano—, mientras que en otras partes del mundo como la Europa nórdica, sucede lo contrario. Noruega, Dinamarca y Suecia son los países con el índice delictivo más bajo de todo el planeta, sin embargo, sus novelistas contemporáneos se han venido especializando en la novela negra, creando obras de grandísima calidad con un público voraz que las consume como cualquier alimento del día a día.

Cabría decir, para redondear la idea, que el origen de una musa no es tan importante como la calidad con que se elabora la idea. Para que fecunde una historia de calidad no es indispensable tocar temas ampliamente conocidos (aunque sea más sencillo), sino estudiar cada una de las aristas de aquello que se pretenda exponer en forma ficcional. Leer. Estudiar. Escribir. No hay nada más que hacer. La calidad del texto dependerá del correcto uso de estas tres herramientas.

            Hasta aquí el artículo de hoy. Desde Luna Azul Ediciones te invitamos a echarle un vistazo a nuestros servicioseditoriales para tu meta de autopublicación, o para tu emprendimiento.