lunes, 18 de enero de 2016

¿Cómo evitar una historia inconclusa?

Para ningún autor es un secreto que las nuevas tecnologías han influenciado el mercado literario, que incluso sirven para abonar el camino de ingreso a alguna editorial prestigiosa y de renombre; por esa razón, es que muchos se colocan metas anuales o trimestrales de publicación, con la intención de saturar el mercado con sus obras para ser más y mejor conocidos.

Esto no es malo, aunque puede representar un problema para el escritor que, en su afán de comercializarse mejor, se obliga a sí mismo a escribir con el fin de terminar alguna historia, o escribe varios libros al mismo tiempo y al final no consigue culminar ninguno.

Todos los que quieren escribir siempre están buscando tips o consejos para hacerlo mejor, el primero de ellos es simple: escribe. Pero, muchas veces se enfrentan al hecho de que no logran finalizar su historia y la abandonan sin saber muy bien por qué sucede esto.

Hay muchas razones por las cuales un escritor abandonaría una historia por otra, usualmente es porque no saben qué escribir después de llegado un punto. Lo que debemos comprender es que el trabajo de construir un libro no es solo sentarse a escribir, corregir y diagramar; existen pasos previos que cada autor debe tomar para llevar un mejor libro al lector.

Nada garantiza que un escritor vaya a terminar una obra, pero sí hay maneras en que este pueda conseguirlo si tiene en cuenta las siguientes recomendaciones.

Escribe cuando tengas una historia, no solo la idea.

A todo escritor le llega el golpe de inspiración y crea una fantástica historia. La mayoría de las veces suelen ser ideas que se generan continuamente, una mañana estás en la oficina o en la calle y ¡pum! Surge una idea que parece sensacional, única e irrepetible.

La narrativa tiene sus presentaciones y estas tienen sus estructuras de construcción. En la novela se utiliza la estructura: introducción + nudo + desenlace. Para poder llevar a buen término una historia debes tener lo más definido posible cómo va a comenzar, cuál va a ser el punto más álgido de la trama y el bosquejo de lo que lo llevará a eso y por último el desenlace.

Es probable que durante el proceso ese primer bosquejo cambie, e inclusive, lleve a una modificación del final, pero saber de dónde se parte y hacia dónde se va es importante.

Investigar.

No importa sobre qué se escriba, puede ser la historia de fantasía más improbable del mundo, pero debe ser creíble, esta es la mayor cualidad de la ficción; es por eso que hay géneros que son más sencillos que otros. Para darle credibilidad a la historia el autor debe investigar y fundamentar cada cosa que use en el proceso aunque no lo explique en el libro, porque entre más real sea en su mente, es más fácil llevarlo al papel.

Un ejemplo sencillo para entenderlo es el siguiente, una historia que se desarrolla en un mundo bajo un cielo rosado. Si escribe un cuento es probable que, dada la estructura de este, no importe mucho por qué es rosado, pero si escribe una novela de ciencia ficción es necesario establecerlo; el autor deberá investigar qué partículas o elementos pueden causar un cielo de ese tono, incluso aunque solo lo mencione una vez en todo el texto y que el cielo rosa no importe para la trama, es necesario para el género porque los detalles sostienen la historia.

Investigar es importante para sustentar la historia, esto es lo que finalmente dará credibilidad; refuerza esa sensación que el lector tiene cada vez que lee, sabe que eso no va a pasar o no es real, pero en caso tal de que fuese cierto: Sí es posible.

Como creadores, los escritores deben sustentar las decisiones que lo llevan a colocar algo específico en su historia y la investigación es lo único que da esa seguridad.

Tomarse el tiempo.

En este afán de escribir y publicar más a menudo, a veces los escritores no se toman el tiempo de “modelar”, a veces fuerzan argumentos o finales, situaciones o personajes, y no se dan cuenta de ello. Tomarse el tiempo necesario para poner poder construir adecuadamente todos los componentes del ambiente, trama y personajes.

Debemos recordar que no existe un límite de tiempo específico para la creación de un libro, puede tomar un mes o veinte años (¡Sí! Ya sabemos que un autor no quiere pasar tanto tiempo escribiendo un libro), lo importante es que el autor se dé ese tiempo indispensable que le permita mantener la objetividad, y algo de imparcialidad, para encontrar las debilidades y fallas que todo proceso creativo conlleva.

Esperamos que estos consejos les sirvan para el proceso creativo, lo más importante es aceptar que cada escritor tiene su proceso y su tiempo para crear, pero sobre todo que no debe compararlos con otros escritores.