lunes, 7 de diciembre de 2015

¿Cómo diferencio un cuento de un relato o una novela?

Cuando comenzamos a escribir, muchas veces no sabemos qué vamos a hacer; algunos han empezado con versos sencillos, micro relatos, o una que otra historia para ir soltando la mano. A veces, en ese proceso, nos enfrentamos con una pregunta que nos deja guindando al borde del precipicio: ¿Esto que escribí es un cuento, un relato o una novela corta?

En esta entrada te damos unas definiciones sencillas sobre esta y su estructura para que puedas identificar en que subgénero entra tu obra.

Primero que nada cabe destacar que estos tres subgéneros son básicamente lo mismo pues pertenecen al género de narrativa. La narrativa es, en términos muy generales, contar una historia, sea esta real o ficticia.

¿Qué diferencia uno de otros? Simple, la estructura y la extensión de la obra.

La Novela, en su definición más básica, es una obra literaria en prosa que narra un hecho, como dijimos arriba, real o ficticio. Consta de tres partes: introducción, nudo y desenlace.

El Cuento tiene otra estructura, extensión y finalidad. Es una narración breve donde los hechos transcurren en un tiempo corto y espacio determinado, posee pocos personajes, su ritmo narrativo es rápido y el final es impactante. El Cuento debe generar excitación y expectativa, el lector debe preguntarse, casi desde el comienzo, qué pasará al final. No importa que queden cabos sueltos, el cuento no debe resolver todo, no se interesa por las vertientes generadas en el proceso. Eso sí, el cuento siempre deja alguna clase de enseñanza o moraleja; es por esta razón que usualmente asociamos el cuento como parte de la literatura infantil.


El Relato, por otra parte, a pesar de también ser una narración breve, se basa más en cómo se cuenta la historia que en la historia por sí misma; su máxima es la organización de los elementos que componen la historia; en este subgénero el narrador, aparte de forjar un final impactante, debe generar empatía con el lector, los personajes tendrán emociones, habrá una razón y una solución definitiva para lo planteado; aunque esto no es una norma inflexible. Concordarán con nosotros que han leído relatos que no tienen una solución definitiva o un cierre, y la mayoría de estos carecen de moraleja, se limita única y exclusivamente a narrar los hechos.

Esperamos que esta información sea de mucha ayuda, no te olvides de compartirlo con otros colegas escritores.