lunes, 9 de noviembre de 2015

¿Cómo clasifico mi novela dentro de un género?

Últimamente, debido en gran parte al boom literario de Amazon y la auto publicación por internet, nos encontramos frente a un creciente grupo de escritores que se lanzan a publicar. A fuerza de que las plataformas no suelen encargarse de la publicidad, los autores han tenido que ser polifacéticos y acarrear sobre sus hombros el peso de toda la campaña publicitaria necesaria para que un libro sea tomado en cuenta.

Es por esto que vemos, cada vez más, que cuando seleccionamos un libro de esta plataforma, nos encontramos con que en la clasificación por género narrativo hay de tres a cinco (o más) de calificativos: romance, paranormal, gótico / terror, suspenso, paranormal / novela negra, policíaca, romance.

Como no es nuestra intención extendernos en una cátedra de literatura, trataremos de resumir cómo se clasifican los géneros.

Se dividen en cuatro y son todos conocidos por los lectores, de un modo u otro: Narrativo, Lírico, Dramático y Didáctico.

El género narrativo se encarga de presentar hechos, sean estos reales o imaginarios. Originalmente este género fue conocido como épico, y tal como lo indica su nombre, se decantaba por la narración de hechos legendarios. Con el paso del tiempo se fueron entremezclando otros elementos, como la descripción y los diálogos, unificándose todo bajo el criterio de: Narrativa.

En el género lírico es fácil intuir sobre qué va, se enfoca más en trasmitir emociones, sensaciones y sentimientos sobre una persona u objeto idealizado; la expresión más conocida de este género es el poema.

El género dramático que está vinculado, mayormente, al teatro. Y el didáctico se enfoca en la parte educativa e informativa (por decirlo de una manera simple).

Evidentemente, en la actualidad nos enfrentamos al desuso de muchas normas y lineamientos que generaron dichas clasificaciones. En 1934 Mijaíl Batjín (crítico literario, teórico y filósofo del lenguaje de la Unión Soviética) diferenció la novela de otras representaciones literarias, aunque detractores de esta idea establecían que la novela carecía de la forma estilística y del lenguaje artístico representativo de la individualidad del autor, lo que hacía que fuese considerada como un documento. A partir de la década de 1920 fue que se comenzó a estudiar la prosa novelesca.

En el área de la novela o narrativa es un tanto difícil establecer clasificaciones, los elementos que componen esta expresión literaria nos obligan a plantearnos una serie de preguntas demasiado técnicas que sólo conseguirían confundirnos. Es un poco iluso pensar que una novela sólo se compone del tema central que trata; la manera en que se narra, el lenguaje que se usa, el enfoque que se toma son determinantes a la hora de enmarcar una obra dentro de un género literario novelesco especifico. Por más que una novela sea de ciencia ficción, no significa que no explore elementos sociales, convirtiéndola en una historia política enmarcada en un universo ficticio lleno de naves espaciales y todo lo demás, como vemos en la saga de La Fundación de Isaac Asimov.

¿Qué debemos hacer para definir la obra en un género novelesco?

La respuesta es simple y directa: Define la trama central de tu obra.

Durante la construcción de una historia los escritores generan una idea central, si esta se refiere a una pareja que va a enamorarse, el género definitivo es romance.

Pongamos otro ejemplo.

La idea central de tu nueva obra es un hombre que vive en Marte y decide que es momento de repoblar la tierra. Aunque se te puedan ocurrir diez mil ideas diferentes de por qué o de cómo vas a construir la historia y todos los elementos que vas a agregar, ya con esta idea principal te estás yendo por la ciencia ficción. No importa si este hombre se enamora en el camino, esto es un agregado a la narración, mientras la historia se enfoque en el hombre que va a repoblar la tierra y cómo lo va a lograr, el género es, y seguirá siendo, ciencia ficción.

El hecho de que un libro pueda tocar temas diversos dentro de su línea narrativa como el romance, el drama o la política, lo que definirá el género es la idea principal.

Tomemos un ejemplo adicional con la novela negra y la novela policíaca.

El autor tiene como trama principal la resolución de un crimen y la historia versa sobre cómo el policía lo resuelve: Novela policíaca.

El autor tiene como trama principal un crimen, muestra la decadencia del criminal y todos los hechos que lo llevaron (usualmente violentos) a cometer dicho crimen: Novela negra.

Hay que mantener presente la premisa de que la diversidad y la flexibilidad actual sobre el género narrativo, inclusive y a pesar de los conocimientos y lineamientos previos establecidos; nos permiten un marco más amplio; pero, al mismo tiempo, es recomendable tener una idea previa sobre los géneros y los estilos para poder escoger el género correcto de nuestra obra.


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